Mujeres que inspiran : Catalina García
29.March.2017

Escrito por Mariana Uribe , video por Camila Guerrero.

Helado estaba el clima capitalino. Bogotá se llenaba de una leve lluvia dominical perfecta para no salir de casa, contrario a esto, había quienes a pesar del cielo gris madrugaron a la ciclovía, la cual hacía del tráfico algo tan pesado como para llevarse los minutos que nos quedaban para encontrarnos con Catalina García.

Madame Periné, ( la principal vocalista del grupo Monsieur Periné ) se había presentado la noche anterior en el último de sus cuatro conciertos en el Teatro Cafam de Bellas Artes.

Catalina, llena de energía, inundó con su voz un auditorio que desconocía la fuerte gripe, la inyección y la fiebre que había tenido la tarde anterior. Incluso así, puso a más de uno a bailar al compás de su “Suin Romanticón”. Ella estaba haciendo lo que la hacía feliz, música, contagiando al mundo de su melodía. Queríamos hablar con ella, la chica de la voz dulce,  para conocer no solo su mirada sobre el género femenino, sino también, el empoderamiento que va tras sus canciones, su puesta en escena, el arte y sobre todo, la identidad.

Nos recibió en su apartamento lleno de flores y detalles coloridos. Mientras preparaba un café, adornó la sala con una mesa diminuta llena de galletas y chocolate. A Catalina el café le queda delicioso, la memoria de su abuelo le regala alegrías, la remembranza de su madre le roba suspiros con tonos de melancolía y los sueños por cumplir no alcanza a contarlos ni en los dedos de la mano.

Más que estilo, Madame Periné habla sobre identidad, pues para ella vestirse es la capacidad de mirar hacia adentro para hallarse dentro de una historia propia, una necesidad de reconocer quién eres, ligada a una melaconlía del pasado, hurgando las raíces que te definen, la familia que te formó y el entorno que te definió.

Para Catalina, la creatividad es un espacio de diálogo entre la historia y el presente que proyecta lo que quieres ser. Según Madame, esto está en todos los que como ella, necesitan comunicarle al mundo su propia identidad. Su visión por la música brota en forma de mensaje de fuerza y libertad, y ésta se expresa por medio de la pasión y de la composición musical que hace en compañía de Santiago Prieto y todo su equipo, componiendo desde sus raíces , canciones que parecieran encantar a quien las oye.

La diversidad musical colombiana parece depender también de la cambiante geografía de la cual hacemos parte. La música de llanos, costas y hasta montañera, ha sido parte del folclor que cultivó la pasión de Catalina por los sonidos. Estos , sumados a los ritmos brasileños y andinos, le han encaminado en su creación de un contenido poético, el cual está cargado de paisajes que se han plasmado en composiciones sonoras.

Así mismo se ha traducido en colores y explosiones creativas que denotan la forma en la que el latino siente y que vemos incluidas en su puesta en escena.

“No me conmueve cualquier vitrina europea” dice Catalina, lo que la estremece es la manera en que la expresión del latino se ilustra en su falta de sencillez y la fuerza que resalta en los sabores, colores y personas, que entre culturas indígenas y africanas, han tejido un arte popular enriquecido por contextos pesados como la constante guerra.

Imagen con sustancia

Esa mañana ella tenía los labios rojos, una camisa artesanal llena de color y unos pantalones anchos. Parecía estar siempre llena de tonalidades, tal y como lo había hecho la noche anterior en el teatro.

Para ella, su performance no basta con salir frente a un público con un disfraz, cada puesta en escena es más bien un acto de empoderamiento desde la imaginación.

Su estética es cuidada y usualmente adornada con diseño de autor, buscando que éste esté cargado de artesanías, mensajes e historias que vienen detrás. Considera que las cosas hechas rústicamente poseen una energía conmovedora, que usualmente viene de las manos de familias y costumbres. Su estilo va mucho más allá de tendencias, pues busca hacer que la historia trascienda.

Catalina reconoce la presión que la industria genera sobre la apariencia, y aunque no piensa ser el “grinch” de los medios, afirma, que el verdadero artista no cambia, pues para eso están modelos y presentadore, que cumplen una función diferente a la suya. Para Catalina consiste en hablar de identidad sin hacer lo que los demás le digan como debe verse.

Swing a la colombiana con voz de mujer

Catalina quiere transmitir empoderamiento en todos los sentidos posibles, incluyendo hasta la forma de pararse en el escenario. Reconoce que la mujer en el entretenimiento latino es una estampa para vender, y por esto, en ocasiones es difícil sobresalir en la música si no se encaja en el ideal de belleza comercial. Y  si bien eres bonita y talentosa, es probable que te reconozcan por brillar en belleza y no por esencia y talento.

Aún sin tener una Licenciatura como música, pues estudió Antropología, esta faceta humana le ha servido para enseñarle a sus compañeros de banda a respetarla y a reconocer en ella un acercamiento a la música diferente. Su lado musical corroboró en ella una capacidad de comunicar, pues afirma que desde su papel femenino, ha encontrado en las mujeres mensajes poderosos, y que dentro de la escena musical latina, han liderado enormemente. Asimismo, aclara que aunque ha visto a los hombres hacer grandes cosas, cuando  la mujer lleva un mensaje este suele estar cargado de sensibilidad.

Para Madame Periné ser mujer tiene algo increíble, y cree que aún cuando se ha crecido dentro de un contexto machista, la emocionalidad ha estado dentro de nosotras por siempre, interpretándose de diferentes maneras.

Y su voz hambrienta no tiene miedo…

Catalina piensa en reeducar el poder que tenemos las chicas, y aunque esto cueste todos los días, es la fuerza para trabajar construyendo lo que queremos ser. Catalina creció en el campo, en donde adquirió una afectividad diferente, arriando vacas y viendo cómo se siembra y crece un árbol. Desde allí nació ese concepto de amar, perdonar, corregirse y tener compasión, hecho que dice estar olvidado ahora, pues nos hemos preocupado por ser superhumanos. Y aunque reconoce que nuestras abuelas han luchado por tener una voz, es  frustrante estar en un mundo en donde tenemos tantas libertades, pero a la vez, tanta decadencia de valores.

Ante esto, Madame Periné seguirá cantando para no morir y no olvidar que el dolor existe. Demostrando que aunque piensa que estamos en un momento en donde hay odio y nos hemos hecho daño por seguir una idea de eficiencia, es el momento de que primen los valores, y sobre todo, uno supremo: el amor.

Desde la libertad, Catalina demuestra cómo el artista “nos representa ante el mundo con su sensibilidad dolorosa como un parto”. Como lo hacen las mujeres, como se hace cuando hay pasión y cuando se quiere la vida y la tierra.